precarias.
Los horarios de trabajo eran de 12 horas seguidas, que empezaban a contar desde el primer golpe con la picota al carbón o, como lo llamaban ellos, desde el primer ´´picotazo´´. El trayecto que hacían al bajar a la mina en un ascensor y llegar a la parte donde pueden comenzar a picotear lo hacían sin que se los pagaran, por lo tanto, trabajaban gratis ya que aún no daban su primer ´´picotazo´´.
Abajo, en la mina, los obreros trabajaban en pésimas condiciones, no contaban con baños, ni protecciones, ni mucho menos con espacios o tiempos óptimos para que estos, los obreros, pudieran servirse su colación, los mineros se sentaban a comer, donde llegaban los roedores por comida y ellos mismos los alimentaban, ya que les convenía que estos siguieran vivos, pues, eran estos los primeros en arrancar cuando había alguna fuga de gas grisú dentro de la mina, que eran muy frecuentes, y no existían mecanismos para frenarlo.
El precario sueldo que los mineros ganaban los llevaba a necesitar más recursos, por ende, llevaban a sus hijos varones pequeños a trabajar a la mina, para que estos también pudieran aportar económicamente a la familia, privándolos de su educación y obligándolos a duros trabajos en la mina; esto provocó una alta tasa de mortalidad infantil.
La calidad del aire en la mina era muy mala, esto provocó una gran variedad de problemas respiratorios en los mineros.
La mina no supera 1.80 metros de altura, e inclusive, en algunas partes es muchísimo menor (no alcanza a ser 1 metro), por ende, los mineros debían trabajar todo el día agachados o curvando la espalda, esto les provocó muchísimos problemas en la columna y huesos.
La oscuridad con que trabajaban los mineros era muchísima, esto les provocó variados problemas a la vista al salir a la superficie, tanto a ellos como a los animales que trabajaban bajo la mina.


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